Tenis Criollo en Club Nautico Sportivo Avellaneda (Rosario)
  Historia del deporte
 


El autóctono tenis con paleta se origina en Santa Fe, en el club Regatas, alrededor del año 1940. Luego de un incendio que desmanteló algunas instalaciones del club, un puñado de jóvenes encontró, en una terraza del club, una cantidad de remos destruidos. Puesta en marcha la imaginación, colocaron un mástil encima de dos caballetes y con una pelota comenzaron a realizar los primeros esbozos de lo que posteriormente se convertiría en el tenis con paleta actual. Ayudados por el carpintero del club, quien les confeccionó algo similar a la moderna paleta, el juego resultó de un atractivo impensado.
Estos fueron los primeros pasos de nuestro deporte. Luego de ver la clara repercusión que tubo en los socios del Club Regatas, muchos clubes comenzaron a incorporarlo a sus actividades. El Club Atlético Villa Dora, Club Vitro, el viejo Club Ferroviario, el Tenis Club 12 de Octubre, fueron algunos de los primeros testigos del desarrollo del tenis criollo, tal su nombre en esa época.

Sin embargo, para que fuese considerado como un deporte, hacía falta una reglamentación. Y fue Don Hugo Gimenez, llamado el "padre del tenis criollo" quien afanosamente dio la forma, que con el correr de los años sería alterada parcialmente.
Finalmente, el 2 de Agosto de 1942, con la participación de 14 clubes, queda conformada la Federación Santafesina de Tenis Criollo. Cuatro años más tarde, se transformaría en la Federación Argentina y luego tomaría su nombre actual, para convertirse en la institución rectora de esta disciplina.

 

 



El 5 de septiembre de 1945, en el Diario EL LITORAL de Santa Fe, escribía el Periodista “DAMOCLES” lo siguiente:

CON O SIN EL RECONOCIMIENTO DE LA CONFEDERACION ARGENTINA DE DEPORTES, EL TENIS CRIOLLO SE PRACTICARÁ PRONTO EN TODO EL PAIS

Fue la expresión fiel de una necesidad social. Lo crearon los pobres, los que amaban el deporte, querían gozar de sus beneficios, y no contaban con los medios para ser socios de una institución en la que se practican juegos aristocráticos, por que para ingresar a estos se necesita, primero tener para afrontar con los gastos de una cuota mensual, que está por encima de esos presupuestos en los que se anotan hasta los gastos del tranvía. Pero eso no es lo principal, a los pesos de la cuota hay que sumar muchos otros para la adquisición y conservación de las raquetas y sus respectivos “encordados”, el traje blanco impecable y esos etcéteras que equivalen a muchos...

El origen modesto del Tenis Criollo fue un claro anticipo de su grandeza. No hace mucho conocimos una fotografía en la que, sostenida por dos barriles, si mal no recordamos, se veían dos palos mal añadidos en el medio. Era la “red” de la primera cancha de tenis criollo. Estas canchas rústicas fueron trasladadas por el Riacho Santa Fe hasta las tribus que, formadas por los muchachos desmonetizados e ingeniosos, poblaron la Isla Aicardi.

Allí se hicieron los primeros experimentos, y al cabo de ellos, se tuvo la convicción de que podía mostrarse a todos este deporte de exclusiva invención “regatera” y santafesina. Entre tunales y espinillos, tuvo su bautismo el tenis criollo. Luego se lo fue civilizando; vinieron las canchas de ladrillos y mosaicos, las paletas bien terminadas y de tantos gramos que reemplazaron a los “garrotes” primitivos; la red verdadera reemplazó a los palos, y los tunales y espinillos cedieron lugar a muchos aficionados que empezaban a entusiasmarse con el juego. Lo demás es historia contemporánea....

Como es del conocimiento público, el tenis criollo fue adquiriendo popularidad y hubo necesidad de organizarlo. Alrededor de 20 clubes en los que se lo practicaba intensamente, formaron la Asociación Santafesina de Tenis Criollo, que luego por la voluntad de sus integrantes, cambió el nombre por el de Federación Argentina de Tenis Criollo.

Nadie que siga de cerca este deporte ignorará la extraordinaria difusión que alcanzó, no solamente en nuestra ciudad y pueblos circunvecinos, sino en pueblos importantes y ciudades de otras provincias y territorios, tales como Entre Ríos, Chaco, Mendoza, San Juan y Buenos Aires. Muchas veces hemos servido de intermediarios entre clubes de distantes puntos del país y el organismo local para el envío de reglamentos de tenis criollo y solamente por falta de recursos no se han mandado jugadores, que ya han sido solicitados, para que en otros puntos puedan asimilar el grado de progreso que este deporte ha alcanzado en Santa Fe.

Ahora bien, el organismo directivo del tenis criollo, pidió el reconocimiento oficial de la Confederación Argentina de Deportes. Este organismo solicitó un informe sobre este juego a la Asociación Argentina de Lawn Tenis, y como tal informe señalara al tenis criollo como plagio del Inglés, la Confederación no concedió el citado reconocimiento.

La Federación local ha insistido en tal reconocimiento señalando que no existe tal plagio. Para ello ha abundado en consideraciones muy acertadas pero la Confederación se ha mantenido en su negativa, limitándose a enviar como argumento decisivo, el informe de la Asociación Argentina de Lawn Tenis.

“La Federación Santafesina de Tenis Criollo, de reciente creación –(fue a raíz del primer pedido realizado)- es la entidad local que rige ese deporte en la provincia de Santa Fe, sin que este haya conseguido difundirse en el resto del país, y siendo totalmente desconocido como deporte internacional”.

“Se le ha bautizado con el nombre de “Tenis Criollo” en razón de su estrecha similitud con el clásico Lawn Tenis, siendo su practica mucho mas económica que este. Se lo practica igual que este en canchas abiertas de parecida construcción, aunque de dimensiones algo mas reducidas. El juego en sí, o, mejor dicho la forma de jugarlo, es casi igual a la del lawn tenis, diferenciándose únicamente en que aquel se juega con una paleta de madera de forma variable, en vez de raqueta con cuerdas. El sistema de juego es el mismo, aún cuando el modo de contar los tantos difiere algo”

Luego de otras consideraciones, agrega: “Si se ha de considerar al tenis criollo como un plagio del lawn tenis, como indiscutiblemente lo es...” y menciona el artículo que dice que: “La Confederación reconocerá en calidad de afiliada a una sola entidad como directriz y representante de cada deporte.”

Por falta de espacio contestaremos brevemente a estas apreciaciones. Es inexacto en principio que este juego no se haya difundido en el resto del país, y aunque así fuera, ello no puede esgrimirse en contra del reconocimiento, y mucho menos por que es desconocido internacionalmente, por que el criterio es inadmisible por que significaría echar al canasto todo lo nuestro para adoptar lo extranjero.

Reconocemos que los que crearon el tenis criollo se inspiraron en el inglés, pero el juego difiere fundamentalmente entre uno y otro deporte. El argumento de las canchas no puede ni considerarse, por que habría que sospechar entonces de todos los deportes que se practican en canchas, unas mas chicas, otras mas grandes, y entonces no serían plagio el casín y el truco...

Creemos que no existe tal plagio y que si los miembros de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina y los de la Confederación, lo vieran practicar, compartiría nuestro criterio.

Pero no es casualmente en este aspecto donde más puede defenderse la verdadera autenticidad del tenis criollo como deporte. Es en lo social.

Nuestro colega Angel D. Bonomo, en un comentario reciente, saliendo con justicia en defensa de un deporte que él impulsó también con entusiasmo desde el principio, decía con su vehemencia y firmeza que tanto lo han prestigiado: “La diferencia que va de un deporte al otro es, por tanto, diferencia de destinos, y en ese sentido el tenis criollo no tiene nada de común con el lawn tenis”.

Y con las mismas palabras de este colega diremos que, en verdad, una razón de fondo separa a ambos deportes. Una razón clasista a la que no podrá oponerse sin riesgo para su mismo prestigio y estabilidad la Confederación Argentina de Deportes, que tendrá que ser sensible a las necesidades de la hora actual. El tenis criollo ya tiene carta de ciudadanía Argentina. Es inútil que la Confederación le cierre sus puertas. Con o sin la Confederación, el tenis criollo se desparramará generoso en todo el vasto territorio del país, por que su semilla es de entusiasmo, de honestidad y de progreso. Nadie puede torcer el rumbo de la historia.....

 

5 de septiembre de 1945, Diario EL LITORAL de Santa Fe
 


 

Tenis Criollo: Santafesino de veras

por Miguel A. Barbaro

Hemos considerado la inserción del Tenis Criollo dentro del Patrimonio Cultural de nuestro pueblo, atendiendo los fundamentos principales de sus características más notables, que lo definen como una disciplina deportiva donde las normas de juego, su nobleza y caballeresca modalidad competitiva, su raigambre popular, y el irrestricto ámbito social que nutre sus adeptos, es un fiel reflejo de la cultura de nuestro pueblo.

Pero en el ánimo de dejar más en claro cualquier confusa interpretación sobre el nacimiento de este noble y Santafesino deporte, y al no contar con documentación que permita definir sus momentos de inicio, debemos llegar a demostrar que el mismo no fue producto de un desprendimiento de ese gran deporte que es el Tenis Inglés, y menos aún un plagio de este deporte como muchas veces se ha insinuado desde la Confederación Argentina de Deportes misma, influenciados por los Directivos de esta última disciplina.

En primer lugar debemos considerar que para ser un desprendimiento del Tenis Inglés, tendría que haber atravesado un período de metamorfosis y adaptación que inevitablemente hubiera dejado sus huellas o antecedentes. Sin embargo toda la información conocida lo define al Tenis Criollo como un auténtico juego en sus comienzos, posteriormente reglamentado, y no existen eslabones perdidos que permitan vincular estos reglamentos con los del Tenis Inglés.

Quienes quieran sostener que sus creadores fueron exclusivamente cultores del Tenis Inglés, (Lawn Tennis en esa época), también podrían dejar dudas sobre la pureza de sus orígenes, ya que esto excluiría la participación del hombre común que amante de la sana competición, participó desde un comienzo en su creación como lo demuestran los aspectos que consideraremos a continuación.

Un primer elemento a considerar es la herramienta de juego, es decir la raqueta en el Tenis Inglés, y la Paleta en el nuestro. ¿Podríamos pensar que habituales jugadores de la raqueta, decidieran crear un nuevo deporte y utilizaran para ello una especie de paleta, de mango plano, siendo que en toda su vida deportiva emplearon la tradicional empuñadura de mango casi cilíndrico y desprovisto de trabas? ¿...y las diferentes medidas y peso de cada uno de estos elementos? Creemos que mas fácil hubiera sido utilizar una especie de paleta con mago convertido a similitud de la raqueta, o simplemente arrancar definiendo como herramienta de juego a esta última.

Quienes hayan practicado estos deportes, saben de la total diferencia entre el golpe de una raqueta y una paleta. Mientras con la raqueta se debe procurar golpear con el centro del encordado, que es el sitio en que se encuentra el centro de gravedad del elemento; con la paleta se debe producir el golpe en un punto dinámico que es función de la velocidad y el radio de giro con que la paleta encuentra la pelota, y que se llama centro de percusión. Por este motivo, cuanto mas fuerte se quiere lograr el golpe, mas hacia el borde superior de la paleta se debe lograr el encuentro entre paleta y pelota.

Esto define una diferencia total en la mecánica de golpear la pelota, ya que en el Inglés se logra el objetivo cuando la raqueta se considera una prolongación del brazo, mientras que en el tenis nuestro, la muñeca del jugador juega un rol fundamental, ya que no solo debe imprimir un efecto de "chicotazo" sino que debe conferir a su vez los efectos especiales a la pelota, ocultando al rival hasta último momento cual va a ser la trayectoria elegida para la misma. Esto introduce una picardía criolla al juego, que define un sello de autenticidad del deporte, como la que caracteriza al juego del "Truco" con su mentira del resto de los juegos de naipes.

Continuando con el análisis, recordemos que el Tenis Criollo nace en pisos de tierra, a total diferencia con el Inglés que en esa década de los años 30 utilizaba canchas de costosa construcción y elevado costo de mantenimiento. Obviamente, en un comienzo, casi ningún cuidado se le suministraba al simple piso de tierra, mas allá de un emparejado y un poco de humedad para apaciguar el polvo suelto. Y entonces el primer problema surge en el momento de "sacar" ya que un mal "pique" arruinaba la oportunidad.

No corresponde entonces preguntarse en caso de que este deporte fuera plagio del Inglés ¿por que sus autores se complicaron la vida haciendo picar la pelota previo a golpearla en el "saque", ante la dudosa garantía de un buen "pique" en un suelo no muy regular ? Hubieran copiado el "saque" del Tenis Inglés en ese caso.

En referencia a la unidad de medida que se emplea para anotar los tantos durante un partido, también podemos decir que existen diferencias abismales. En el Tenis Ingles un partido se compone de 3 ó 5 sets, en los que cada uno de ellos se compone a su vez de 6 games, siendo a su vez cada uno de estos, tramos cortos donde el primer tanto significa 15 unidades, el segundo acumula 30, el tercero 40, y a partir de allí ya no existen conteos, sino que para adjudicarse el game, el ganador debe tomar una distancia de dos disputas de tanto sobre el contrario. En contrapartida, en el Tenis Criollo un partido se compone de un "chico" a 16 tantos contables por unidad, que se seguirán contando por unidades hasta tanto uno de los contendientes se distancie del otro por un mínimo de dos unidades; una "revancha" igual en disputa, y en caso de igualdad en "chicos" se juega un "bueno" siempre a 16 tantos y con el criterio de diferencia de dos como se ha explicado. Como puede apreciarse, no existe posibilidad de influencia, salvo una matemática mas simple en el nuestro.

En sus comienzos el Tenis Criollo otorgaba el derecho a "sacar" al jugador que ganase el tanto anterior, y esto se constituyó en un problema durante mucho tiempo, ya que quién contaba con un potente "saque", podía ganar un partido solamente sacando. Posteriores modificaciones reglamentarias, permitieron repartir el derecho a sacar, prescindiendo de quien ganara el tanto anterior. El Tenis Inglés siempre repartió el derecho al saque. Como conclusión, debemos pensar que si el nacimiento de nuestro Tenis Criollo hubiese sido influenciado por el Inglés, se hubieran evitado tantos años de demora en función de trasladar la experiencia adquirida.

También en lo que se denomina "zona de saque" ocurre algo similar. En sus orígenes el Criollo permitía el pique de la pelota sin delimitación de zona de saque, es decir que la misma solo debía hacerlo antes de la línea de base en el lado izquierdo o derecho, según correspondiese. Esto llegó a deslucir los partidos al predominar los tantos de "saque", pero posteriores modificaciones lo llevaron a lo que es hoy, ahora sí parecido al del Ingles. Si nuestro Tenis fuera plagio de aquel, es lógico pensar que también en este caso se hubieran evitado muchos años de demora en mejorarlo, ya que hubiera nacido sin este problema.

En este análisis, he reservado para el final, el elemento mas elocuente que fundamenta mi pretensión de demostrar que no existe paternalismo de otro deporte en el nacimiento del Tenis Criollo. Tanto el Inglés como el Criollo, en la década de los años 20, pertenecen a estratos sociales distintos, como distinta fuera la inversión que debía afrontar el jugador para acceder a cada uno de ellos. En el caso del Tenis Inglés, el costo de una raqueta, la vestimenta necesaria y reglamentaria, las pelotas de primer uso, las elevadas cuotas que se pagaban para el costoso mantenimiento de las canchas y el selectivo criterio de incorporación de socios de los pocos clubes que practicaban este deporte, contrastaba con lo económico y popular de este nuevo deporte, abierto a todo ciudadano que deseara transitar por una sana práctica deportiva, en familia, y que poco a poco fue ganando el gusto y el arraigo Santafesino.

Estos son algunos pero no todos los elementos de juicio que nos permiten aseverar que este Tenis Criollo, aunque se parezca al Inglés, es Santafesino de Veras, Argentino como ninguno, y por consecuencia patrimonio deportivo y cultural de nuestro Pueblo, que debemos defender y llevar a su mas alta expresión.

Miguel Angel Barbaro
Formosa, Abril de 2000

 


 

HISTORIA DEL CAMPEONATO ARGENTINO

Fragmento de discurso pronunciado durante cena por Bodas de Oro del Campeonato Argentino de Tenis con Paleta. Club UPCN, Santa Fe, 14 de octubre de 2000

En 1951 comenzó el 1º Campeonato Argentino, que se debió terminar recién en junio de 1952. En un principio, fue entre Clubes; después, por zonas y según provincia; luego, lo engalanaron las Asociaciones. Y así transcurrieron muchos Octubres, antes del desdoblamiento: en 1973, sumamos Semana Santa y, a veces, Mayo. En medio, el "Torneo Aniversario" (primero de la Federación Santafesina y luego de la Argentina), en Agosto; y el "Día de la Bandera", el Argentinito", y el Nacional Infantil (en Junio); y los cada vez más y mejores Interclubes.

Un "Argentino" que atravesó la etapa de la "cancha todo saque" y del saque que se obtenía al ganar el tanto anterior. Un "Argentino" que sufrió la amargura de quedar trunco en el difícil '76 y abandonó el "todos contra todos" en el '80 y adoptó el "doble K.O."... para que hubiera finales. Que pasó por todas las modificaciones en la cancha y el juego, pelota y paleta mediante. Que fue un ensayo arriesgado en 1991 y se reestructuró un año después, ya en tres partes y debido a la proliferación de categorías.

Este Campeonato fue, en su origen, la culminación del sueño de Hugo Giménez, de Alberto Buganán, de Lucio Delgado, de Víctor Barbaro y de tantos otros paleteros del río y del sol que la memoria no abarca pero que el tiempo respeta. "Porque nada tenemos, lo haremos todo"; vaya una cuestión de fe: sanas reglas y buenas artes, confrontando ideas y fuerzas, dejando todo, poniendo todo, queriendo todo. Es el campeonato del verse las caras red de por medio y también a la hora del festejo, mezclados triunfadores y vencidos en el abrazo puro de la amistad. Es el torneo máximo de un deporte que -y estoy tomando palabras del querido Miguel Barbaro-, al expresar "los deseos competitivos de un pueblo que no eligió guantes de boxeo, no tomó como herramienta un sable o una espada, no dispuso la fuerza física ni la supremacía en base a la demolición del contrincante", refleja "una forma de actuar en la que prevalece la habilidad, en la que varones y mujeres pueden participar conjuntamente y en la que viejos y niños ocupan la cancha para disfrutar de una sana gimnasia de la mente y del músculo". Es un torneo que tiene abuelos, a los que hay que respetar y pedir consejo, que cuentan las pasadas glorias del ayer a sus nietos que hoy apenas pasan el "bolito" por encima de la red, ese "hilo inalcanzable" que se interpone entre los contendientes y que crea la tensión mágica de un tanto bien armado y mejor jugado.

Alejandro Pérez Unzner
Santa Fe, 14 de octubre de 2000

 


 
   
 
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